Ahora que ya se ha marchado y no contamos con ella, puedo decir que me falta y que su falta me estresa, y hasta afirmar que en el cielo se me ha apagado una estrella. Sin Carmen Calvo en Cultura nada en la vida me alegra, nada me invita a la risa, nada me quita
Romance de la Marcha Real
La Marcha Real tenía una letra de Pemán que, como todas las cosas, se podría mejorar. Aquello del “viva España” es una barbaridad que molesta al PNV, le sienta al Bloque fatal, y le toca las narices a la Generalitat. Como España es una cosa que no interesa nombrar, ponemos “viva el Estado” y así
Romance de los móviles
El móvil es ciertamente una invención cojonuda. Te permite conectarte con Pekín o las Bermudas tanto desde Almendralejo como desde Mollerusa, tanto si viajas en AVE como si montas en burra, y lo mismo para hablar de Zubiri o de Neruda que para darle a tu madre una noticia segura de que dejaste Albacete y
Romance del abuelo
Por si ustedes lo ignoraran – les felicito por ello -, tengo el deber de contarles que Rodríguez Zapatero, como tan sólo unos pocos, y a diferencia del resto, no ha surgido de la nada, sino que tiene un abuelo. A ese abuelo lo mataron en la guerra, y lo lamento, y no dudo que
Romance del cafelito
Qué grasia tiene este payo y qué arte tiene, er jodío. Qué bien templó la muleta cuando en su propio cortijo, en su tele y en su casa, se puso tonto aquer tío y se atrevió a preguntarle – lo cuar que tiene delito – no lo que vale una finca, o a cuánto está
Romance de la Magdalena
¿Cómo iba yo a escatimarle una semblanza completa a la más extra-ordinaria de las chicas zapateras, que como ustedes bien saben, o por lo menos sospechan, es la ministra que llaman, por mal nombre, «Mandatela»? Su talento es un arcano, un misterio, su carrera, y es uno de esos enigmas que ni del Oso despeja
Romance del botellón
Parece ser que en España tenemos un nuevo sport que de puro apasionante, está causando furor entre los púberes patrios – ya canéforos o no –, y que en esencia consiste en ingerir mucho alcohol, a ser posible mezclado para que dé subidón, no en el recinto acotado de una boda o comunión, sino en
Romance del no a la guerra
Por lo que vengo observando, se colige, se diría que a la farándula patria, o sea, Bardem y familia, y a los actores que exigen a todas horas del día que las teles o el Estado les financien las películas, (ésas que sólo se traga quien se equivoca de fila), o no les gusta la
Romance del Buen Cenizo
En el presente romance me he impuesto como deber no nombrar a Zapatero – mecachis, ya lo nombré – por si acaso resultara que la zeta con la pe fuera una sigla perversa de insospechado poder capaz de hacer que un camello se muera en Suiza de sed y, si me atrevo a escribirla, de
Romance del Sebastián
Este romance, señores, se lo voy a dedicar al político más breve, a la estrella más fugaz que ha cruzado el firmamento de la esfera electoral, como una de esas Perseidas que esta noche se verán. El fenómeno que digo – ustedes se acordarán – pudo verse a ojo desnudo y dio bastante que hablar,